Analgésico?: Favio Posca en Paseo La Plaza

Favio Posca en Paseo La PlazaTodo en Posca huele a border. Empezar una obra haciendo hablar a su culo, de caras al público, mostrar un “dibujito animado” de su culo comiendose una zanahoria, imitar a un travesti que se operó la pija y ahora tiene una “pijoncha” (que no se priva de mostrar) son algunos de los momentos por los que el espectador pasa sin aviso ni anestesia, entre risa y sorpresa de lo real de algunas de sus interpretaciones. Sigue leyendo

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Milonga Club Gricel

Hay un Buenos Aires que funciona en subsuelos y clubes de barrio, que vive despierto, de lunes a lunes, que une generaciones y se ríe de modas.

El Buenos Aires de la milonga permanece ajeno para todos aquellos que no se han metido con el tango. No hablo necesariamente de bailar o de escuchar, hablo también de la pura curiosidad.

En las entrañas de esta ciudad, la gente se organiza y todos los días, a toda hora, en algún lugar se está bailando. Esas entrañas son mejor conocidas por muchos turistas, mucho más que por nosotros mismos.

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Entre Almagro, Once y Balvanera: Hasta Trilce

Viví un tiempo en Virrey Liniers y Rivadavia. Para los que no saben: es la esquina del Fantástico Tropical. Para los que aún no ubican, es justo donde hace un par de años mataron a un pibe a palos, con un bate de béisbol.

A pesar de la violenta introducción, de todos los barrios donde viví, fue el que mas me gustó.

Un borde bizarro, con fines de semana heavy metal, o mejor dicho heavy cumbiero, con una cercanía tangible de casas tomadas, realidad apretada de inmigrantes, hogar calle de muchos durmiendo en el mausoleo de Rivadavia.

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Buenos Aires y yo.

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El colectivo, la marcha, la basura. Los pungas, la humedad, los pozos. Los precios, los grffittis sin arte, la masa.

Hay semanas que Buenos Aires me muestra su cara mas malhumorada: Calle Florida cortada, 9 de julio sin árboles, y Pueyrredón imposible.

Hay semanas que Buenos Aires hasta en los rincones más brillantes, está opaca. Plaza Francia vallada, Belgrano inundada, Once con marchas recordando tragedias que se apilan contra la estación.

Hay meses que quiero verla como cuando llegué, pero no me sale.

Sin embargo, hace rato me di cuenta, esto es como cualquier relación. También tiene malos días.

Estamos en crisis, pero la vamos a pasar, seguramente paseando.

Restaurantes vegetarianos: Amor y odio

La primera vez pensé, si rebalsa de gente por algo puede ser.
Al menos tienen un banquito para esperar. Y eso me pareció de buena gente.

Sin embargo, cuando llevábamos 40 minutos de espera y nadie salió a ofrecer ni un tecito caliente, cuando afuera hacían 4 grados con suerte, empezaba ya a desarrollar mi furia vegetariana.

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Cine gratis (casi) : Al cine con seis pesos

Esa manía de estar con los que pierden me genera rechazo de los emprendimientos exitosos. Veinte salas de cine con sonido estéreo, valdes ridículamente grandes de pochoclo asquerosamente pegajoso y patéticamente caro, colas de gente para ver la última del carilindo que fue siempre modelo pero ahora roba en el cine, alfombras azuladas y salas llenas, todo en su conjunto, me genera rechazo.

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Musica clásica gratis: Museo Isaac Fernandez Blanco

Hacía rato tenía ganas de vistar el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernandez Blanco. Pero como que uno se evade de microcentro el fin de semana. El barrio que bulle de lunes a viernes, muere desconsoladamente durante los sabados y domingos- o al menos eso pareciera.

Por suerte, cada vez más propuestas, intentan mantener la actividad cultural y traer un poco de vida a las desoladas calles de microcentro domingueras.

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Críticas de restaurantes: Lyne Mosler y sus taxistas

A Layne la conocí en la casa de una escritora en Once. Eramos cinco mujeres, amantes del escribir y reunidas para comer y beber.

Varias de ellas además, compartían la fiebre del tango, a la que nunca me sumé, pero que admiro. Como quien ve dos enamorados besarse en la parada de colectivo. Solo disfruto de esa pasión que me es ajena.

Pero resultó que Layne no tenía solo pasión por el tango y la escritura, sino también por la comida. Así descubrí su aventura gastronómica- una vez por semana esta gringa que nadie sabe bien como terminó viviendo en Buenos Aires, se subía a un taxi y le pedía al taxista que la lleve a su restaurante favorito. No al de ella, al del taxista.

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Cafes de Buenos Aires: Los Notables

Alguna vez un pasajero me preguntó dónde conseguir café de Buenos Aires. Yo me quedé extrañada…no hay café de Buenos Aires.
El grandote, negro, de Estados Unidos y vestido de Versace me dijo que no podía ser, sus amigos de las fuerzas de seguridad de los Estados Unidos le habían dicho que el café de Buenos Aires era el mejor, y él tenía que conseguirlo.

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Arboles de Buenos Aires

Buenos Aires en primavera se viste de Jarandá. De eso no cabe duda, al que haya andado por la 9 de julio cualquier día de fines de octubre.

Verde, violeta, rosa, blanco y amarillo, son los colores que adornan la avenida que nos encanta mentir diciendo es la más ancha del mundo.

arboles de buenos airesEn el último censo que se hizo en el 2011 (sisi, tenemos un censo de árboles!!)- la ciudad acusó 372.625 ejemplares. Es una buena noticia, porque significa que hay incluso más árboles que lo que se necesita. Tenemos suficientes árboles en promedio por persona, como para que nos generen suficiente cantidad de oxígeno. Es decir, que a pesar de la onda porteña de quejarnos de todo- tenemos muchos árboles y eso es bueno.

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Los Sabios; vegetariano y popular

Los chinos están de moda.

Me acuerdo en los ochentas también lo estuvieron, hasta que en un restaurante encontraron cadáveres de ratas- las usaban en reemplazo del pollo.

A pesar de los años que pasaron, me acuerdo que fue una barrida total con todos los chinos de mi barrio. Ya nadie quería entrar. Tenían fama de sucios, y de cocinar con ratas.

Y así los restaurantes chinos fueron cerrando, junto con todos los éxitos de esa década; las canchas de paddle, los maxikioscos y los lavaderos de autos.

Hoy hay una remake de los chinos. Supieron encontrar un hueco que la ciudad estaba necesitando; comida rápida más saludable. Y así, al peso, venden desde verduras asadas a guisos de lentejas, milanesas de berenjenas y pasteles de calabaza.

Por sobre todas las nuevas propuestas, hoy voy a hablar de un clásico; los Sabios. Que abrió sus puertas mucho antes de esta nueva moda asiática.

Los Sabios atiende sobre la calle Corrientes hace varios años, siempre con una propuesta económica (ahora cuesta casi 50 pesos el tenedor libre los fines de semana, y alrededor de 45 en los días de semana). Pero además, comida para llevar a menos de 50 pesos el kilo.

Un local austero, se parece bastante más a un comedor de fábrica que a un restaurante. En las mesas hay carteles que no se cansan de repetir que te sirvas solo lo que vas a comer, y acusan con cobrarte un plus si dejás comida en el plato.

Se puede pedir té frío, limonada o jugo de naranja. Pero también gaseosa y cervezas.

Los mantelitos individuales de papel también hablan del comer sano, y los vasos son chiquitos. Como para que parezca que la gaseosa te dura un montón.

Hay un dejo de border, y creo que eso es lo que más me gusta.

El vegetariano clásico, con la musiquita onda OMMM, los pancitos integrales y los vinos orgánicos, está muy bien, pero no es para todos los días.

Los Sabios tiene menos OMMM y más Rock. Algunos obesos dispersados por las mesas, gente del barrio, viejitas que dejaron atado el perro en la puerta, hippies (oh sí, muchos hippies), gente que salió del teatro, muchachos transpirados con remeras pasadas de moda y señoras teñidas de rubio que hablan todas al mismo tiempo.

Las croquetas de verdura acá son particularmente ricas, al igual que la carne de soja caramelizada. Para chuparse los dedos.

Como en todo tenedor libre, saltearse el helado- y como en cualquier chino, pedir té frío.

Por vegetarianos para todos los estilos, salud!

Ficha Técnica;

Dónde; Corrientes 3733

Cuánto; ar$48.- por persona tenedor libre. ar$15 la gaseosa

Club Cultural Matienzo; El under cultural y un monton de gente haciendo cosas

No siempre que voy en búsqueda de un lugar para postear en este blog el lugar me gusta.

Existen en mi mundo reglas internas- una es que sea algo permanente. Si es algo temporario, que se repita todos los años. (Por ejemplo los festivales de la ciudad, el Cuisine and Vins, etc)

Mi sueño es que este blog no tenga tiempo. Que alguien pueda hojearlo dentro de un año, y que siga siendo una guía de la diversidad de opciones en Buenos Aires.

Otra es que no importa que no me guste a mi personalmente- pero que crea que tiene una propuesta honesta. Con esto me refieron a buena relación precio-calidad. Prefiero escribir sobre propuestas accesibles para todo, y si van a ser saladitas, que el precio esté bien sostenido.

Y la tercera (seguro que no la última) es que contribuya a que esta ciudad sea única.

Por eso nunca voy a postear -nunca- sobre Starbucks. Ni los cines de cadena, ni los shopping. Eso está en todos lados. Buenos Aires no es Buenos Aires por eso. Mañana podrían desaparecer, y nadie dejaría de venir.

Y con este sueño bajo el brazo, salgo muchas veces siguiendo recomendaciones de otros, de amigos que ya fueron, de algo que leí en otro blog, de algo que mencionaron en una revista, y, lo más arriesgado, de algo que no tengo ni idea de qué es, pero que lo encontré en internet.

Este último de los casos fue el del Club Cultural Matienzo. Una de las sorpresas más lindas del año. Tal vez porque cumple mis tres reglas de oro, pero por sobre todas las cosas, porque es un montón de gente que hay atrás, no solamente haciendo una ciudad más linda, sino peleando para un mundo mejor.

Una casa de fachada de principio de siglo sin cartel acusa la entrada. Una recepción simple, unas mesitas dispersas, un escenario chico pero acogedor. Una escalera de madera tentadora, que nos eleva a otro piso donde hay una muestra de arte (en este caso dibujos de sospechosa calidad). Un piso más, baños y terraza. ¿Acá termina? já. Acá empieza todo.

Una terraza que invita. A sentarse y tomar, o a asomarse al saloncito desde donde hacen Radio Colmena. Esto es cultura de verdad.

Así que tenemos tres pisos y muchas cosas pasando; una radio en la terraza, una exposición en el primer piso y una banda a punto de tocar en la planta baja.

Me dan ganas de colarme en la radio, pero no me animo. Me anoto en un papelito el nombre para escucharla más tarde (la podés escuchar acá).

Doy una vuelta entre los dibujos del primer piso, y me decido a pagar los 20 pesos del derecho a show de la planta baja.

Y se reafirma la propuesta del Club. Promover la cultura. Así ayudan a promocionarse a músicos a quienes les cuesta entrar en el circuito comercial.

Pero esto no es cualquier cosa, y la energía de la buena música enseguida invade los tres pisos. Vuela Ñandu ; 5 músicos de LPM descosen el escenario.

Cada vez este club me gusta más. La moza me trae un wok vegetariano a ar$25.- y la cerveza de litro a ar$22.-

Buena música, buen proyecto y muchas ganas de hacer cosas.

¿Dónde me hago socia?

Ficha técnica;

Dónde; Matienzo 2424 (casi Cabildo)

Qué; Podés ver la agenda del día acá

Cuánto; Las exposiciones son gratis. Los shows musicales tienen entradas de ar$20 a ar$50.

Tel;15-6610-1520

Buenos Aires Verde

Llegué a Buenos Aires Verde de pura casualidad. Salimos a andar en bici, y como Gorritti tiene bicisenda, agarramos derecho. Cayó la tarde, refrescó y todos nos moríamos por algo dulce. En pleno Palermo, sin mucha plata, y tres vegetarianos- combinación que se ponía peligrosa a medida que aumentaba el hambre.

Entonces vimos una pizarra amigable.

Por empezar, me encanta el nombre. Si vamos a ser vegetarianos en la ciudad de la carne, que se sepa.

Para seguir, me vuelve loca el menú. Hay sandwiches, ensaladas, wraps, sopas, risottos, tofu a la plancha, etc, etc… Licuados con leche de almendras, helados de arándanos, croquetas de quinoa.

Los precios son honestos, y el lugar muy colorido. Bastante que decir en Palermo Hollywood.
Un paraíso para vegetarianos y veganos, y un lugar amigable para omnívoros- todos los platos están explicados, lo que facilita a los que no conocen las recetas.

También hay información en láminas plastificadas sobre alimentación sana, para ojear mientras uno espera.

Definitivamente hay que probar los panqueques.

¿Vamos?

Ficha Técnica;

Dónde; Gorriti 5657

Teléfono;4775 9594

Cuándo; lun a jue de 930 a 030- vie y sab 930 a 1

Cuánto cuesta; Principales ar$37.-, licuados ar$28.-, postres ar$29.-

Cine Cosmos- menos ruso, igual de independiente

En 1929 se inauguró el edificio Cine Teatro Cataluña. Había sido diseñado por un arquitecto belga, y la idea era que en el piso a la calle funcionara un Cine Teatro, y en los pisos superiores departamentos de viviendas.

El Cine trabajaba a precios populares, como siguió haciendo toda la vida.

En 1955 lo compra Isaac Argentino Vainkoff, que tenía una distribuidora de películas soviéticas, y ya había sido prohibido, exiliado, y vuelto a prohibir por sus películas. Es que soviético era sinónimo de comunista, y eran épocas difíciles para las dos palabras.

El cine estuvo cerrado, volvió a abrir, lo volvieron a cerrar. En el medio fue templo evangelista y discoteca. Se achicó (es ahora lo que era el pullman de la sala grande) y finalmente, y antes de que terminara de desaparecer, lo compró la UBA. Y bendita sea la Universidad Pública.

Este es otro cine que, gracias a Dios, mantiene la cartelera de cine arte, independiente y nacional, en la ciudad. Otro cine de precios amigables (que tenemos pocos oh si) y propuestas interesantes.

Por ar$15.- de lunes a lunes, y en pleno centro, con descuentos a jubilados y estudiantes. Una sala setentosa y de pocos asientos, sin venta de pochoclo ni carteles de Coca Cola. Un oasis para cinéfilos en medio de la jungla.

Ficha Técnica;

Dónde; Corrientes 2046

Precios; Entrada general ar$15, Estudiantes y jubilados ar$10.-

Programación; http://cosmosuba.wordpress.com/